EL CURRÍCULO INTEGRADORCategoría: Todos los Artículos
» Transformación Educativa
Es así como surge la idea de una transformación curricular como el alma de la educación, que estructure el aprendizaje de la gente desde su punto de partida en el hogar, su momento transicional en el colegio y su tránsito por la universidad (si es que llegan) orientado a una realidad laboral, existencial y vital. La importancia de un diseño curricular que incluya la pedagogía de la complejidad busca, según Eleonora Badilla Saxe de la Universidad de Hartford en Connectitud, integrar en forma transversal los contenidos educativos desde su punto de partida en el hogar hasta alcanzar el momento de incorporarse a las actividades ocupacionales de la actividad humana en su subsistencia, progreso, superación y dignidad vital. Esa integración curricular con un enfoque pedagógico-complejo se desprende de experiencias de la vida cotidiana, en el hogar, la escuela, la universidad y la calle, cuatro realidades, cuatro momentos, cuatro tiempos, que no pueden separarse o vincularse en forma separada sino más bien en forma conjunta como una multirealidad, multidimensional y compleja. Se trata de una visión en conjunto (unitas múltiplex) que atraviesa, vincula y conecta en forma interdisciplinaria los contenidos curriculares a los intereses del individuo y la sociedad. Esta conexión se fundamenta en la comunicación. Una condición humana fundamental cuyo requisito es indispensable en la generación de conocimiento, valores, actitudes y competencias. La pedagogía de la complejidad integra el currículo, el individuo, su realidad, el entorno y las competencias requeridas para auto proporcionarse su bienestar, su desarrollo y su progreso, en un mundo cada vez más complejo, competitivo, exigente, cambiante, globalizado, etcétera. Las competencias a las que se hace mención son las que debe enfocar el currículo educativo en el marco de la pedagogía compleja, siendo su objetivo desarrollar capacidad de reflexión, habilidad intelectual, destrezas tecnológicas, conocimientos creativos, valores de vida y actitudes de dominio interdisciplinario. Sólo con competencias desarrolladas a lo largo de un eje transversal curricular complejo el estudiante y futuro profesional se encontrará formado orientado a resolver los problemas que lo aquejan en su vida personal, familiar, laboral y social. Quiere decir que la cualificación que se obtendrá de la aplicación de una educación compleja a lo largo de la vida se manifestará por medio de la competencia de la persona individual y su desempeño como ser social. Desde esta perspectiva la transformación curricular buscará, en palabras de Antonio Rial Sánchez de la Universidad de Santiago, la capacidad, la competencia y la cualificación, como parte integral de una formación centrada en el saber y hacer del alumno y en el rol que asumirá en su realidad vital. Sánchez reconoce seis tipos de competencias humanas pertenecientes a múltiples dimensiones del desarrollo humano pero tejido como una unidad transversal, (unitas múltiplex): 1.- Competencias básicas: Que responden a requerimientos específicos de aplicación ocupacional. 2.- Competencias horizontales: Refuerzan la capacidad de procesar información en conocimiento. 3.- Competencias profesionales: Enfocadas a desarrollar la capacidad laboral en forma autónoma. 4.- Competencias del método: La capacidad de solucionar en forma proactiva a todo problema. 5.- Competencias sociales: Capacidad de transformar la comunicación en confianza y relaciones. 6.- Competencias participativas: Habilidad para adaptarse con responsabilidad en todo entorno. Estas seis competencias reconocidas por Sánchez convergen en forma conjunta en las competencias transversales requeridas para responder, procesar, desarrollar, solucionar, comunicar y adaptarse en forma eficaz y eficiente a las transformaciones permanentes que tienen lugar en este mundo cambiante lleno de conocimientos, acciones, actividades, procesos, tecnologías, organizaciones y estructuras, entre otros. En el marco del pensamiento complejo se reconoce una competencia genérica supernumeraria que es clave y básica para la comprensión multidimensional del la formación curricular que incluye a todas las anteriores pero le agrega seis características adicionales: la flexibilidad, los contextos, el liderazgo, la investigación, el emprendimiento y la cultura colaborativa. Este tema es inacabable por su multidimensionalidad compleja, humana, social, histórica, temporal, pedagógica, didáctica, curricular, etc. No obstante deseo agregar que un currículo educativo complejo, aunque inacabado, debe incluir la evaluación de las competencias y los avances, los indicadores de logros y de la calidad educativa, la cualificación del desempeño, los criterios respecto a los resultados, los mecanismos y metodología de valoración, autovaloración, covaloración y heterovaloración, todos en el marco de la ética y la confianza. Para concluir, quisiera retomar algunos conceptos vertidos por mi maestro Nicolas Malinowsky en su presentación expuesta en internet: sí la educación es la fuerza del futuro, entonces, el currículo integrador es la amalgama que vincula y conecta la red humana, social y educativa, como un tejido bien unido: asignaturas, contenidos, propósitos, operacionalización, temas, conocimientos, comunicación, formación, materiales, concepción y educación transdisciplinaria. Todo un espectro educativo lleno de infinitos matices estructurados con una finalidad: dejar a nuestros descendientes un mundo mejor del que nuestros padres nos dejaron. |
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